Cuando tenemos síntomas digestivos, solemos darle soporte al hígado y para ello tomamos suplementos o infusiones con bolso, cardo mariano, diente de león, alcachofa etc… y todo eso está muy bien PERO nos olvidamos de algo muy importante: la correcta producción de ácido en el estómago.

Cuando comemos, especialmente cuando incluimos proteína en nuestra comida, el estómago produce ácido para digerir correctamente y para “limpiar” cualquier microorganismo no deseado encontrado en los alimentos. Una vez hecha la digestión estomacal, todo esa comida triturada (el quimo) pasa al duodeno para seguir el proceso de digestión y absorción. En este punto de la digestión, el hígado o la vesícula biliar descarga bilis para ALCALINIZAR (entre otras cosas) la acidez del quimo y así evitar que el duodeno se irrite. 

Si, por el contrario, el quimo no está lo suficientemente ácido, el hígado o la vesícula biliar no recibirá el suficiente estímulo para descargar la bilis.

Por todo esto, si tienes síntomas digestivos y estás tratándotelos (o piensas hacerlo), no te olvides de atender a tu estómago también (especialmente si tienes gases, eructos e indigestión).
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