Vuelve a lo básico:

Descansa.

Come natural, sencillo, ecológico, de proximidad y sin excesos.

Trabaja sin excesos.

Disfruta de los detalles de la vida.

Muévete.

Aprende a vivir con menos.

Quiere y déjate querer.

Piensa con sencillez.

Confia un poco más en la vida.

Y cuando hayas puesto esto en marcha, y si aún así te sientes mal, entonces ve a que te hagan pruebas, investiguen, te hagan resonancias, operaciones o lo que quieran, pero no lo hagas al revés.

No empieces a tratar tus problemas de salud con tratamientos sofisticados o con todo tipo de pruebas invasivas (y no tanto), sin haber puesto en orden lo básico de tu vida.