No olvides que es más fácil estar sano que enfermo.

Cada una de tus células está programada para sobrevivir y hará todo lo posible, contra viento y marea, para mantenerse sana y viva. Precisamente de ahí nacen los síntomas, de la capacidad del organismo para buscar siempre el equilibrio y sobrevivir.

Los síntomas son la manifestación de que la ayuda está en marcha.

(De mi libro "Candidiasis, tu amiga del alma").