Entre caballos, perros y paisajes hoy me planteaba lo hermosamente humilde que es la Naturaleza.

Los caballos libres, como los que veo en la montaña, también se lesionan, se les infectan las heridas, las moscas se les ponen en los ojos… los árboles también son invadidos por los hongos… a veces llueve y se inundan las cosechas… pero no hay queja, sólo aceptación.

Hoy me preguntaba ¿cómo sé que hay aceptación? ¿cómo estoy tan segura de que no hay algún tipo de queja, de resistencia? Lo he visto claro… donde hay belleza no puede haber resistencia. Son incompatibles. La belleza es hija de la aceptación, el equilibrio, la armonía, unión…

La mayoría de nosotros, nos pasamos la vida resistiéndonos a todo y especialmente a la enfermedad. Y creo que nos hace más daño esa resistencia que la enfermedad en sí.

Nos preguntamos ¿por qué me está pasando esto? ¿por qué no? ¿qué tienes de especial? ¿qué tengo de especial? ¿por qué somos tan soberbios y nos creemos intocables cuando somos parte de la vida y en la vida pasan cosas?.

Busquemos la humildad en nuestro entorno. Observemos sus cualidades y aprendamos de ella. Cuánto ganaríamos en felicidad...