Mi maravilloso osteópata Pere Rodríguez Rubio de la clínica Fiostbcn me ha enseñado a cuidar mis articulaciones.

Aparte de la importancia de una alimentación abundante en verduras y hortalizas, pescado azul rico en Omega 3, aguacates, frutos secos, semillas, huevos, carne, gelatina, caldo de huesos y un par de frutas diarias… de la ingesta de, lo que todos prácticamente sabemos, condroitina, glucosamina, MSM, cúrcuma etc… es fundamental que te hidrates bien.

Y no me refiero sólo a una hidratación interna, con suficiente agua mineral y líquidos (sopas, zumos vegetales, infusiones, comiendo ensaladas y fruta), también me refiero a la hidratación de la piel.

¿Pero qué tiene que ver la sequedad de la piel con las molestias articulares? Mucho! Cuando tu piel está seca extrae agua de tu interior, músculos y articulaciones para mantenerse mínimamente hidratada y poder cumplir, al menos, su función protectora y termorreguladora. Esto puede dar lugar a perder parte de tu musculatura, sufrir más lesiones ya que las fibras del músculo cuando están “secas” se quiebran con más facilidad, y a que el líquido sinovial articular esté menos esponjoso, dando lugar al desarrollo o empeoramiento de artrosis.

Así que además de beber agua, hidrátate la piel para que tus articulaciones y músculos no se resientan. Piensa en ti y en tus articulaciones como si fuerais una uva ¿qué preferirías ser una uva tersa o una uva pasa? La diferencia está en el agua!