A lo largo de la historia las mujeres nos hemos ido adaptando a una sociedad patriarcal y para sobrevivir a ella hemos tenido que sacrificar gran parte de nuestra naturaleza y características femeninas.
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Hoy en días las mujeres aparcamos el deseo de ser madres por las exigencias de una empresa… o tomamos la píldora anticonceptiva porque ésta paraliza la función ovárica y evita que sintamos los cambios hormonales y las molestias de la regla… he conocido mujeres que utilizan la píldora sin descanso para no tener la regla porque ésta es un estorbo en sus imparables vidas ¿qué nos está pasando? ¿tenemos que castrar nuestra naturaleza para poder encajar en esta sociedad?.

Así me encuentro en consulta con mujeres que con los años han ido aprendiendo a desconectarse de su cuerpo y que piden a gritos ayuda para volver a conectar de nuevo con él. La enfermedad y los síntomas es lo único que les mantiene en contacto consigo mismas.

Además de la alimentación, de cubrir deficiencias nutricionales y hacer ejercicio, es primordial que las mujeres nos “UTERINICEMOS”. En otras palabras, que desarrollemos y potenciemos las características de nuestro útero en nosotras mismas: capacidad de adaptación, de acoger, contener, y de saber soltar cuando toca, paciencia, flexibilidad, perseverancia, generosidad, calidez… HACIA NOSOTRAS MISMAS, porque hacia la sociedad ya estamos acostumbradas a hacerlo.

Características que hemos ido perdiendo hacia nosotras  y que nuestro útero ha ido perdiendo también, de ahí tantos problemas de salud como dolor antes y durante la menstruación, infertilidad, miomas, pólipos…

Aprendamos a potenciar esas características para no necesitar la enfermedad y el dolor como conexión con nuestro cuerpo.