La mayoría de personas que he visto, y veo, en consulta viene con miedo y dudas sobre si realmente este problema tiene cura. Después de llevar años con la infección, de haber pasado por muchos médicos, y probado todo tipo de pastillas, cremas y óvulos, acaba creyendo que el problema es muy difícil de tratar o, en el peor de los casos, incurable.

En este artículo quiero compartir varios pasos que considero muy útiles para que el tratamiento de la candidiasis sea más rápido, profundo y efectivo.


El primer paso es cambiar el concepto negativo sobre la candidiasis. Esta infección no está en tu organismo para fastidiarte, no es tu enemiga. Todo lo contrario, y aunque resulte difícil verlo así cuando uno se encuentra mal, la candidiasis es tu aliada.

A través de ella tu cuerpo se está expresando. Seguramente éste venía dándote mensajes de malestar desde hacía tiempo. Tal vez te pedía más descanso, comer mejor, dormir más horas, hacer más ejercicio, dejar de preocuparte por ciertas cosas, no abusar de los antiinflamatorios o de los antibióticos... Fuiste desoyendo los mensajes hasta que tu organismo no pudo más y manifestó la infección. Gran oportunidad ésta para mejorar algunos aspectos de tu salud y de tus hábitos diarios. Tu candidiasis ahora es tu motor y tu brújula para posicionarte en un mejor lugar en tu vida.

El segundo paso es volver a confiar en tu organismo y en su fuerza vital. Piensa que es más fácil estar sano que enfermo. Cada una de tus (nuestras) células está programada para sobrevivir y hará todo lo posible, contra viento y marea, para mantenerse sana y viva. De ahí nacen los síntomas, de la búsqueda del equilibrio del organismo.

Los síntomas son la manifestación de que la ayuda está en marcha, por lo tanto, relájate y deja que tu cuerpo actúe. Observa los síntomas desde este nuevo punto de vista y no trates de pelearlos o taparlos. Utilízalos a tu favor, como un barómetro de tu salud.

Es muy importante que te autoresponsabilices de tu salud y curación y no desestimes tu propia capacidad terapéutica. No busques a un profesional de la salud con la esperanza de que te cure. No hay nadie en este planeta que lo pueda hacer. La sanación única y exclusivamente la haces tú, con tu programación celular innata de ir siempre en busca del equilibrio. Los médicos y terapeutas únicamente ayudamos con nuestras herramientas a que vuelvas a sentir la conexión con esa programación. El resto lo haces tú. Confía en ti y ten la certeza de que vas a resolver tu candidiasis y a mejorar tu salud en general.

Te preguntarás entonces porqué, si el organismo tiende siempre hacia la supervivencia y salud, llevas tiempo mal y no puedes curarte. Porque, primero, seguramente te has desconectado de esa capacidad innata, y segundo porque cuando lo alimentas mal, estresas, privas de oxígeno y de sol pasando horas en espacios cerrados, cuando le quitas horas de sueño, no lo mueves y no le permites que se expanda con alegría y placer, le estás mermando sus herramientas naturales para que pueda hacer su trabajo de mantenerte con una salud óptima.

Es entonces cuando acabas creyendo que estás muy enfermo o enferma porque tu cuerpo no logra combatir una candidiasis, cuando, en el fondo, tu organismo está haciendo un trabajo asombroso y un gran esfuerzo por luchar contra los hongos sin apenas herramientas. ¡Así de fuerte eres!

El tercer paso es dejar de controlar la situación. Muchas personas que atiendo en consulta creen que la curación viene a través del entendimiento. Piensan que si no entienden lo que está pasando será imposible recuperarse. Esto les acaba generando una gran ansiedad.

Cuanto menos intervengas mentalmente, mejor. Dale las herramientas necesarias al organismo: dieta antifúngica, ejercicio, descanso, placer y alegría, y deja que el tratamiento vaya haciendo efecto mientras tú te dedicas a vivir en tu parte sana. Esa parte no alterada por la enfermedad que incluye momentos de bienestar, el cariño y amor de los tuyos y para los tuyos, el gusto por tus aficiones, disfrutar de la naturaleza... hay muchas cosas en tu vida donde no ha llegado (ni puede llegar) la enfermedad. Búscalas y pasa ahí el mayor tiempo posible.

El cuarto paso es no darle fuerza al malestar. No estés todo el día hablando de tus síntomas (ni en tu propia mente), deja de usar el espejo para ver si estás más o menos irritada, deja de mirar con lupa tu cuerpo, deja de hacerte cultivos vaginales cada 2 meses sólo para comprobar si siguen ahí las cándidas. Esos gestos y acciones sólo muestran tu desconfianza hacia tu propio organismo.

Evita también aterrorizarte con pensamientos catastróficos del tipo “esto nunca se me va a curar”. Deja de asustarte. Recuerda que tus células tienen inteligencia y saben cómo buscar el equilibrio. Relájate y desdramatiza la situación. Mantén un diálogo positivo contigo mismo/a. Recuerda: la candidiasis se cura.

Ve trabajando estos conceptos durante el tratamiento antifúngico. Si calmas tu pensamiento y se relaja tu mente, el cuerpo también lo hará. Verás que conseguirás que el tratamiento sea un proceso muy positivo, profundo, efectivo y enriquecedor.

Habrás ganado salud y autoestima.


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