Esta mañana hemos despertado en el Segrià confinados una vez más en casa. De nuevo brotes, ingresos, preocupación máxima.

A la hora de comer he hecho un Skype con una amiga, y hemos acabado hablando de puras frivolidades y me he dado cuenta de que algo me rechinaba... ¿cómo podemos estar frivolizando con la que está cayendo? ¿Cómo podemos estar pensando en chorradas cuando volvemos a estar confinados? 🤔.

Y entonces me ha venido a la mente el viaje de exilio a México de mi abuela en 1939.

Estuvo 19 días de travesía en el barco Sinaia para llegar a Veracruz. El barco llevaba 1599 personas que huían de la guerra llenos de miedo e incertidumbre.

Sin embargo, dentro de ese drama, las mujeres, entre ellas mi abuela, seguían siendo coquetas, dispuestas a estar guapas aún en plena guerra. Y 19 días de barco de los de antes (sin distracciones) dan para mucho. Se corrió la voz de que una de estas mujeres sabía una técnica de depilación permanente de cejas que te dejaba como a Greta Garbo... y fue tan efectivo el método que durante 77 años mi abuela tuvo que pintarse las cejas (por supuesto, una más alta que la otra! a lo Garbo).

Así somos las personas: tenemos un submundo cotidiano que sobrevive pese a todo.

A pesar de Covid19, de la crisis económica, del paro... sigue habiendo rincones de diversión, de coqueteo, sigue existiendo el sexo, seguimos queriéndonos ver bien... nuestra capacidad de supervivencia es extraordinaria...

La vida sigue, mejor o peor, pero sigue.